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Cruceros: cómo sacar todo el partido a tu escala en Málaga

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Cruceros: cómo sacar todo el partido a tu escala en Málaga

Monumentos que representan miles de años de historia, museos y arte urbano, plazas repletas de restaurantes…

Son muchas las paradas que forman el itinerario imprescindible para disfrutar de Málaga y sus maravillas en tan solo un día, tras desembarcar de los cruceros más lujosos y originales del mundo.

Primera parada: el Puerto y sus alrededores

Al abandonar la terminal de cruceros, la mirada invita a contemplar uno de los mayores emblemas de la ciudad: la Farola. Con más de 200 años de vida, su carácter artístico y arquitectónico la han convertido recientemente en Bien de Interés Cultural. Desde ella no sólo se contempla la bahía malagueña, también tierra adentro se divisan la Alcazaba y Gibralfaro.

Además, es conocida por una peculiaridad que reside en su nombre. Se trata de un faro ‘en femenino’. Y es que los libros e historiadores cuentan que previamente existió en ese mismo espacio una linterna que cumplía también con la función de guía de los barcos.

Tras los pasos del arte

Unos pasos más adelante se encuentra la sede malagueña del Centro Pompidou, referente del arte contemporáneo que destaca no sólo por su amplia colección sino por el espacio donde se expone: El Cubo. Uno de los lugares más fotografiados de la ciudad donde no falta la luz y el color. Obras de Pablo Picasso, René Magritte, Frida Khalo o Joan Miró están presentes en la exposición permanente. 

El Museo Carmen Thyssen, el Museo Picasso Málaga, el Museo de Málaga o el Centro de Arte Contemporáneo (CAC Málaga) son algunas de las paradas obligadas en el itinerario más artístico. Todos ellos se ubican en la zona del centro histórico de la ciudad, muy cerca del Puerto.

Ruta por la Málaga monumental

Dejando atrás el arte y el azul del Mediterráneo, la visita continúa hacia el Parque de Málaga, con numerosas especies tropicales y subtropicales, hasta llegar a una de las joyas arquitectónicas renacentistas de España, la Catedral de La Encarnación. Este monumento situado en frente a la plaza del Obispo se puede visitar todos los días. Hoy en día también se puede subir a la cubierta -se recomienda reservar con antelación- y descubrir no solo las bóvedas, sino también todo el entorno de la capital malagueña desde las alturas.

La siguiente parada de la ruta sitúa a los visitantes en la calle Alcazabilla. En ella, además de contemplar el famoso Teatro Romano, uno de los mayores restos arqueológicos de la Malaca antigua, también está la entrada a la Alcazaba. Este palacio fortaleza es un símbolo de belleza arquitectónica y una de las obras musulmanas más importantes conservada hoy en día. Se ubica a los pies del monte Gibralfaro, donde se sitúa el castillo con el mismo nombre, también visitable por los enamorados de la historia. Edificado en el siglo XIV, desde sus murallas se disfrutan unas impresionantes vistas de Málaga.

Disfrutando del tapeo

Existen muchos lugares de ‘parada obligatoria’ en el centro histórico para disfrutar de la gastronomía malagueña: el Mercado de Atarazanas, la Plaza de la Merced y las calles de su entorno, la Alameda Principal -recién renovada-, la calle Granada o la calle Alcazabilla son algunas de las zonas recomendadas para hacer parada durante tu ruta para reponer fuerzas.

De compras

El Centro Histórico está repleto de zonas en las que disfrutar de una jornada de compras. La emblemática calle Larios o su paralela calle Nueva son algunas de las imprescindibles de esta ruta de compras. También la zona del Entorno Thyssen, la calle Andrés Pérez o la plaza Eugenio Chicano son imprescindibles para compras singulares.

El Mercado de Atarazanas y sus alrededores son el lugar perfecto para encontrar productos típicos de Málaga, como vinos y una gran variedad de productos locales para volver con buen sabor de boca.

Ruta por el Soho, Barrio de las Artes

¡Y aún queda mucho, mucho por conocer! Tras esta intensa jornada, Málaga sigue ofreciendo espacios increíbles. Para los fans del Street art y los grafitis, el barrio de El Soho reúne en sus fachadas una impresionante colección de creaciones de la mano de artistas internacionales como Obey o D*Face. También el barrio de Lagunillas destaca por el arte urbano que ha revolucionado sus calles en los últimos años.

Y para terminar (aunque un día se queda corto), un relajado y entretenido paseo por Muelle Uno de vuelta para zarpar de nuevo pone la guinda a esta ruta que invita a disfrutar de la gastronomía y el buen ambiente.