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Los vinos de Málaga

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Los vinos de Málaga

Los vinos de Málaga

Tintos, blancos, rosados, espumosos o dulces conforman el amplio abanico de vinos que se elaboran actualmente en Málaga. La uva se extiende por toda la provincia desde tiempos inmemoriales. Pese a la gran plaga de la filoxera allá por el siglo XIV, los viñedos malagueños han resurgido y se han convertido en vinos prestigiosos, singulares y reclamados por los paladares más exigentes.

Los desniveles de la tierra, la cercanía del mar en algunas zonas y la influencia del clima han ayudado al desarrollo de la viticultura. Destacan también las numerosas bodegas, la implicación de los establecimientos hosteleros en la difusión de los vinos locales y su interés por maridarlos con platos únicos de la gastronomía malagueña.

Historia de los vinos de Málaga

Las primeras huellas vitivinícolas de Málaga se remontan a la época de los fenicios. En el siglo XIX, la filoxera arrasó los viñedos de la provincia, dejándolos en el olvido durante años. En la actualidad los vinos malagueños son reconocidos mundialmente y sus numerosas bodegas ofrecen una gran variedad de referencias: tintos, blancos, dulces, rosados…
Viajando al pasado y revisando su historia destacan numerosos indicios que revelan la importancia social y económica que tuvo la producción vitícola en la época romana. También la presencia musulmana en tierras malagueñas, que continuaron con el cultivo de la vid, fue clave en su desarrollo posterior.  Años más tarde, en septiembre del año 1933, a petición de los Gremios de Viñeros y Vinateros de Málaga, se creó el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Málaga.

Vino

Variedades / tipos

El Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen de Málaga, Sierras de Málaga y Pasas de Málaga sella la calidad de los numerosos vinos de la provincia que se vendimian en 67 municipios, además de fomentar su maridaje con los productos locales como el queso curado de cabra, las tortillitas malagueñas con gambas o una rica selección de frutas de la huerta.

Los viñedos malagueños son el hogar de numerosas variedades, entre las que destacan las autóctonas como la uva rome o romé tinta, una de las más singulares y versátiles. La moscatel es otra de las grandes protagonistas. De esta uva blanca nacen vinos que van del dulce al natural, pasando por blancos secos donde siempre están presentes los aromas florales. También la Pedro Ximénez, predominante en los Montes de Málaga, está en el top de las variedades más presentes en las vides malagueñas. Aun así, muchas variedades foráneas se cultivan y se fusionan con las locales para crear vinos espectaculares en boca y nariz.

Visitas destacadas: Museo del Vino de Málaga

Para conocer mejor el porqué de su historia y sus variedades, además de catar algunos de los muchos vinos locales, el Museo del Vino de Málaga ofrece un viaje al pasado y al presente del mundo enológico de la ciudad y del resto de la provincia. Un recorrido donde no falta una visita guiada con degustación de algunas referencias, además de la posibilidad de llevarlas a casa gracias a su tienda-museo.

El museo se ubica en el antiguo Palacio de Biedmas del siglo XVIII, rehabilitado e inaugurado en el año 2008 coincidiendo con el 75º aniversario del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Málaga. En él se reúnen más de 400 piezas antiguas, desde etiquetas de botellas, carteles, estampaciones publicitarias para vino y pasas, además de cabeceros de barrilería, entre otros.
Para los que quieran convertirse en expertos en la materia o alcanzar el título amateur de sumiller, el Museo del Vino de Málaga -a través del Consejo Regulador- cuenta con un programa de formación, charlas y talleres, así como rutas por la ciudad que maridan diversión y aprendizaje.

Dónde disfrutarlos

Junto al Museo del Vino, donde se puede adquirir cualquier referencia malagueña, y los mercados o ultramarinos que reúnen una surtida selección, existen cada vez más restaurantes y establecimientos hosteleros que apuestan por el vino local.

De una punta a otra de la ciudad, bares de tapeo, locales de cocina de autor e, incluso, hamburgueserías, incluyen en su carta una selección de vinos autóctonos. Otra opción que, además, permite conocer de cerca el proceso de elaboración del vino es acudir a las bodegas de la ciudad que incluyen visitas guiadas y catas con maridaje.