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Empezar el día con buen pie: los desayunos malagueños

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Empezar el día con buen pie: los desayunos malagueños

Empezar el día con buen pie: los desayunos malagueños

“¡Ponme un mitad y un pitufo!” Quizás esta sea una de las frases más repetidas en las cafeterías de Málaga. El desayuno, además de ser fundamental en una dieta equilibrada, forma parte de los mandamientos gastronómicos malagueños. Las variedades únicas de pan, como el pitufo o la viena, la manera única de pedir un café, el zumo de naranja recién exprimido, los riquísimos tejeringos y el mimo con el que se prepara cada detalle hacen del desayuno uno de los momentos más especiales del día.

La calidad de los productos locales marca el ritmo de cada desayuno, sin importar la época del año. Asimismo, las nuevas tendencias e ingredientes de fuera de las fronteras malagueñas han engordado las opciones en el menú. Se combina el tradicional desayuno local con otros más internacionales protagonizados por boles de yogur y semillas, huevos poché,  croissant o tostadas y un amplio surtido de mermeladas caseras.

Cultura del desayuno: desayunar en la calle, todo un ritual

No es difícil comenzar el día con energía y una gran sonrisa si el primer plan de la agenda es un buen desayuno. Málaga ofrece un sinfín de opciones para recargar pilas. Desde cafeterías y bares tradicionales hasta modernos espacios, lo importante es dar un repaso completo a algunos de los indispensables de la carta. Si hay algo que define a la ciudad es su forma de desayunar. Hacerlo en la calle es todo un ritual, un auténtico ‘evento’ social donde reunir a la familia o simplemente disfrutar de ese momento de relajación y tomar aire para arrancar el día con buen sabor de boca.

En Málaga el desayuno tiene su vocabulario propio e, incluso, bares y cafeterías que solo abren sus puertas para esta primera cita gastronómica del día. Es más que probable que, tras apenas un par de días desayunando en el mismo lugar, el camarero sepa al dedillo los gustos de cada cliente, sobre todo en los más tradicionales. Otra alternativa es optar por aquellos espacios especializados en alguna elaboración o producto tales como el café, las tartas caseras, los zumos y batidos o los cereales.

Desayunos típicos (y cómo pedirlos)

El clásico pitufo -un pan de tamaño pequeño único en la capital- con manteca colorá, zurrapa o tomate y aceite de oliva, es uno de los más solicitados; aunque tampoco faltan otras variedades tradicionales en la panadería como la viena, el mollete o el pan de pueblo. Hay una amplia variedad en la mayoría de las cafeterías o bares con desayunos, desde pan blanco hasta de centeno o sin gluten. Para redondear el clásico desayuno malagueño, lo ideal es pedir también un zumo de naranja exprimido al momento, para cargar el día de vitaminas.

Los tejeringos, la forma más tradicional y artesanal de hacer churros en Málaga, llegan con el otoño y se extienden más allá de la Semana Santa. Y si le sigue una taza de dulce chocolate caliente, mucho mejor. Aun así, para los menos golosos, una buena ración de tejeringos combina a la perfección con un buen café doble.

Churros con chocolate

La hora de pedir un café: claves para acertar

Para los más cafeteros, las palabras nube o mitad cobran un nuevo sentido. Términos que se escuchan para pedir un café en cualquier lugar de Málaga. A principios del siglo XX nació una guía basada en la cantidad de café y leche en el vaso: solo o sin leche, largo, semi-largo, solo corto, mitad, entre corto, corto, sombra y nube, similar al manchado.  Un auténtico sello de identidad en la cultura gastronómica malacitana.

Una de las características que definen el momento de pedir un café en Málaga, además de la cantidad de leche o la temperatura, es el dónde, ¿en vaso o en taza? Eso puede marcar el disfrute de un buen café por las mañanas.

En la actualidad, Málaga cuenta con tostadores de café con granos de todo el mundo, tanto robusta como arábica, para los más gourmets. Espacios dedicados a convertir el momento de tomar un café en toda una experiencia; incluso muchas coctelerías y bares, ubicados en las calles del casco urbano de la ciudad, elaboran creativos cócteles donde el café es el corazón que late en el centro de la copa.