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Semana Santa

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La Semana Santa malagueña es diferente, única, y ofrece al que la disfruta un sinfín de maneras de sentirla. Por eso, te animamos a que descubras cómo se puede vivir una de las épocas que más engrandecen a la ciudad.

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Si hay algo por lo que destaca la Semana Santa de Málaga es por sus tronos, llamados así porque son llevados por hombres que los portan sobre sus hombros, que recorren las calles de la ciudad desde los diferentes barrios cofrades hasta confluir en el recorrido oficial.

El Domingo de Ramos da el pistoletazo de salida con la cofradía de la Pollinica. Fusionadas, con la Virgen de Lágrimas y Favores; Dulce Nombre, Salutación, Humildad y Paciencia, Ecce Homo, Salud, Huerto y Prendimiento son las cofradías que no se pueden dejar de ver el primer día de Semana Santa.

El lunes es el día de Crucifixión, Pasión, Gitanos, Estudiantes , Dolores del Puente y Cautivo, conocido como el Señor de Málaga.

Rocío o ‘la Novia de Málaga’; las Penas, Humillación y Estrella, Nueva Esperanza, Rescate y Sentencia completan el Martes Santo Malagueño.

Para el miércoles se quedan Mediadora, Salesianos, Fusionadas, Paloma, El Rico, la Sangre y Expiración.

Del jueves son la Cena, Viñeros, Vera Cruz (Fusionadas), Santa Cruz, Mena, Zamarrilla, Misericordia (El Chiquito) y Esperanza.

El viernes, solemne, es de Monte Calvario, Descendimiento, Dolores de San Juan, Amor, Soledad y Traslado, Piedad, Santo Sepulcro y Servitas.

El Domingo de Resurección pone el punto final a la semana con la salida del Resucitado.

No te pierdas a cada uno de los tronos en sus sitios más especiales: en sus salidas o encierros, en los puentes, por la Alameda, entrando en calle Larios, en la Plaza de la Constitución, enfilando calle Granada, en Catedral, Plaza del Siglo o Plaza del Obispo. Cada una es única en cada espacio de la ciudad.

OLER

La Semana Santa de Málaga no puede definirse con un solo olor. Estos días huelen a incienso, a túnicas nuevas de terciopelo, a las flores del manto de la Virgen de las Penas y a las de los tronos , a las petaladas de rosas que caen desde los balcones a las imágenes. Huelen a azahar, a cirios quemados, a mantillas negras. Málaga huele esos días a ropa nueva, a brisa marina y a pasión.

OÍR

Las  cofradías de la Semana Santa de Málaga acompañan su salida con música compuesta para la ocasión. Algunas de ellas pueden llevar varias bandas o agrupaciones de música (Cruz Guía y una acompañando a cada trono), mientras Servitas, por ejemplo, solo se acompaña de tambores roncos.

Existen más de 180 marchas procesionales que suenan en la semana grande malagueña, además de muchas bandas que vienen desde diferentes puntos de la geografía andaluza y otras que son propias de las cofradías malagueñas. También hay otras especiales, como la Banda de Cornetas y Tambores del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga; la Banda de Cornetas, Tambores y Fanfarria de la Brigada Paracaidista; la banda de Cornetas y Tambores de la Guardia Civil o la Banda de Guerra y Música de la Legión.

Pero en Semana Santa también se oyen los toques de campana, los palios sonando contra las barras de palio; los varales crujiendo, el esfuerzo de los hombres de trono, los pasos elegantes de las mantillas, el sonido de la llama de los cirios o las campanas de los mayordomos de tramo.

Y no podemos olvidarnos el Gaudeamus Igitur que cantan los doctores que acompañan a Estudiantes, las saetas, los rezos del Rosario de Servitas o las venias en la tribuna principal.

SENTIR

En definitiva, la Semana Santa de Málaga, se siente. Por cada esquina, en cada iglesia, en la curva de Carreterías o bajo el trono.

Se siente el sabor de los limones cascarúos o las torrijas; en los potajes de vigilia y en los de berzas.

Se siente la emoción en la liberación del preso de El Rico, en la petalada a la Sentencia en calle Cárcer, en las guardias de la Legión al Cristo de Mena, en las palomas del manto de la Paloma, en los rostros de los guardiaciviles que acompañan a la Expiración o en la de los monaguillos que empiezan.

Se siente en la calle, en el ambiente, en las madrugadas, en las largas horas de recorrido, en el alba. Porque la Semana Santa de Málaga hay que sentirla para poder vivirla.

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